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Atelier · Est. 2015 · París, Francia
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Johann Closterman

1660 - 1711

Datos clave

  • Creative periods:
    • late medieval
    • mature period
  • Corpus themes: royal patronage
  • Born: 1660, Osnabrück, Alemania
  • Works on APS: 60
  • Color intensity: monocromático
  • Top-ranked work: The Triumph of John, 1st Duke of Marlborough
  • Top 3 works:
    • The Triumph of John, 1st Duke of Marlborough
    • Isabella Machell, Viscountess Irwin
    • Sir William Temple
  • Also known as: John Closterman
  • Copyright status: Public domain
  • Ver más…
  • Topics explored:
    • women
    • portraits
    • royalty
    • men
    • historical figure
  • Typical colors:
    • verde ftalocianina
    • negro
  • Movements: baroque
  • Art period: Edad Moderna
  • Museums on APS:
    • Royal Society
    • Belton House
    • Belton House
    • Belton House
    • Belton House
  • Nationality: Alemania
  • Lifespan: 51 years
  • Died: 1711

Cuestionario de arte

Cada pregunta tiene una única respuesta correcta.

Pregunta 1:
¿Dónde nació Johann Closterman?
Pregunta 2:
¿Quién le enseñó los principios básicos de diseño a Closterman?
Pregunta 3:
Closterman trabajó para John Riley, principalmente contribuyendo a qué aspecto de sus retratos?
Pregunta 4:
¿Qué duque encargó Closterman pintar un retrato de Guercino?
Pregunta 5:
¿Cuál fue la nacionalidad de Closterman?

Johann Closterman: Un Retratista de Distinción

Johann Closterman (también escrito cloosterman, klosterman; 1660 – 24 de mayo de 1711) se erige como una figura trascendental en el panorama de la pintura de retrato de Westfalia durante las eras del Barroco tardío y el inicio del Rococó. Nacido en Osnabrück, Alemania —una ciudad impregnada de historia medieval y enclavada en el corazón del Sacro Imperio Romano Germánico—, el viaje artístico de Closterman comenzó bajo la tutela de su padre, quien le inculcó los principios fundamentales del diseño y el arte visual. Esta influencia formativa resultaría crucial para moldear el estilo distintivo de Closterman y consolidarlo como un artista respetado en su época.
  • Formación temprana y aprendizaje parisino: Reconociendo su talento, Closterman emprendió un paso decisivo en su educación artística al trasladarse a París en 1679. Allí encontró la mentoría de François de Troy, un célebre pintor conocido por sus opulentas representaciones de la vida aristocrática y sus elaborados esquemas decorativos. Esta asociación expuso a Closterman a las corrientes artísticas predominantes de la corte parisina y perfeccionó su habilidad para capturar expresiones matizadas y transmitir grandeza mediante una pincelada meticulosa.
  • Llegada a Inglaterra y colaboración con Riley: Impulsado por la ambición y el deseo de mayores oportunidades, Closterman se aventuró en Inglaterra en 1681. Rápidamente se estableció como asistente de John Riley, un prominente pintor de retratos que gozaba de gran reconocimiento por su capacidad para retratar a sus sujetos con un realismo notable y profundidad psicológica. Cabe destacar que Closterman contribuyó significativamente a los monumentales retratos de familias nobles de Riley, centrándose específicamente en los drapeados, una técnica que puso de manifiesto su maestría en el color y la textura.

Encargos Reales y Evolución Artística

La muerte de John Riley en 1691 marcó un punto de inflexión en la carrera de Closterman, impulsándolo a completar varios retratos inacabados iniciados por Riley. Este logro consolidó su reputación como un artesano hábil y demostró su capacidad para honrar el legado de un predecesor respetado. Sin embargo, la fortuna fue esquiva cuando Charles Seymour, duque de Somerset (6.º), un mecenas que inicialmente había comisionado obras a Closterman, expresó su descontento con un retrato de Guercino que el pintor había realizado para él. Esta relación tensa culminó en la ruptura del vínculo por parte del duque, deteniendo efectivamente su participación en encargos reales. A pesar de este revés, Lord Halifax intervino, adquiriendo el retrato de Guercino y asegurando la continuidad de los esfuerzos artísticos de Closterman.
  • Patrocinio español y exploración artística: En 1696, Closterman recibió una invitación para servir como pintor de cámara del rey Carlos II de España, un honor prestigioso que le permitió acceder a los círculos más ricos e influyentes de Europa. Durante su estancia en Madrid, produjo retratos del monarca, de su consorte Mariana de Austria y de otros dignatarios, demostrando su versatilidad y adaptando su estilo a diversas tradiciones artísticas. Además, Closterman realizó extensos viajes por Italia en dos ocasiones, adquiriendo valiosas obras de arte que enriquecieron su colección personal y ampliaron sus horizontes artísticos.

Regreso a Inglaterra y éxito continuo

Al regresar a Inglaterra, Closterman experimentó un resurgimiento de la demanda de sus servicios entre la élite inglesa, testimonio de su talento y reputación perdurables. Se casó con Hannah en 1698, estableciendo una vida doméstica que incluyó las alegrías y penas inherentes a cualquier relación familiar. Lamentablemente, Hannah sucumbió a una enfermedad en 1702, dejando a Closterman sumido en el duelo. Los relatos sugieren que posteriormente mantuvo una relación con una amante que le sustrajo bienes considerables, un evento que, según se dice, lo sumió en un declive mental. El relato biográfico de Jacob Campo Weyerman retrata a Closterman como “un pintor que había tomado una hermosa amante quien, mientras él estaba fuera en el campo, le robó sus objetos de valor y desapareció, acciones que llevaron al pintor a la locura”. Falleció pacíficamente en 1711 en el cementerio de Covent Garden, en Londres.

Legado y Significado Artístico

El legado artístico de Johann Closterman reside principalmente en sus cautivadores retratos, particularmente aquellos encargados por figuras prominentes de la nobleza británica. Su meticulosa atención al detalle, su uso magistral del color y la textura, y su capacidad para transmitir matices psicológicos lo distinguieron de muchos de sus contemporáneos. Si bien los relatos biográficos ofrecen vislumbres de su vida personal y sus luchas, la contribución perdurable de Closterman a la historia del arte de su era es innegable: un testimonio de su destreza como retratista y su papel en la documentación de la grandeza y las complejidades de la sociedad georgiana. Su obra continúa siendo estudiada y admirada por su elegancia estilística e integridad artística.