Las líneas de un cartógrafo
Lee Mullican comenzó su camino lejos de las galerías de California, nacido en Chickasha, Oklahoma. Sus primeros años estuvieron marcados por sus estudios en la Universidad Cristiana de Abilene, la Universidad de Oklahoma y el Instituto de Arte de Kansas City. Sin embargo, el rumbo de su mano cambió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se desempeñó como dibujante topográfico para el Ejército de los Estados Unidos. En lugares como Hawái, Guam y Japón, pasó horas registrando formas a partir de fotografías aéreas. Este trabajo con mapas y perspectivas de ojo de pájaro dejó una huella indeleble en su forma de percibir la tierra; aprendió a hallar patrones en el terreno, un hábito que más tarde trasladaría a sus lienzos.
Tras la guerra, se trasladó a San Francisco en 1946. Fue allí donde entabló amistad con otros artistas como Wolfgang Paalen y Gordon Onslow Ford. Juntos, formaron el grupo Dynaton, nombre tomado de una exposición de 1951 en el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Este periodo estuvo definido por un interés en aquello que trasciende lo visible, nutriéndose del budismo zen, el hinduismo y las texturas de la cultura nativa americana. Asimismo, profundizó en el grabado bajo la tutela de Stanley William Hayter en la Escuela de Bellas Artes de California.
La textura de la luz
Su método pictórico era físico y preciso. No recurría a los pinceles tradicionales para todo; por el contrario, a menudo aplicaba la pintura con una espátula de imprenta o una espátula de pintor. Esta técnica, que él denominó estriación, consistía en construir la superficie mediante finas líneas texturizadas. El resultado eran lienzos que se sentían estratificados y luminosos. Su obra habitaba a menudo entre lo figurativo y lo abstracto, sugiriendo células, cadenas de ADN o campos de energía cósmica sin limitarse estrictamente a un solo concepto.
Los colores en su obra tendían frecuentemente hacia amarillos brillantes y tonos solares. Buscaba una forma de capturar tanto el espacio exterior del cosmos como el espacio interior de la mente. Sus pinturas podían percibirse rígidas y lineales, pero poseían un sentido intrínseco de movimiento. Algunas piezas, como Luminous Loot o Agawam Triptych, utilizaban patrones geométricos que evocaban textiles antiguos o cerámica. Logró encontrar el vínculo entre la precisión científica de sus días como cartógrafo y el peso espiritual de los paisajes que estudiaba.
Una vida entre California y Taos
En 1959, una beca Guggenheim le permitió pasar un año pintando en Roma. Eventualmente, se estableció en una larga trayectoria en Los Ángeles, integrándose al profesorado del Departamento de Arte de la UCLA en 1961, donde enseñó durante casi treinta años. Sus últimos años transcurrieron entre sus hogares en Los Ángeles y Taos, Nuevo México. En Taos, la influencia del paisaje local y las artes indígenas permaneció presente en su pensamiento.
Su obra ha logrado integrarse en numerosas colecciones permanentes, entre ellas:
- Museum of Modern Art, Nueva York
- San Francisco Museum of Art
- Metropolitan Museum of Art, Nueva York
- Whitney Museum of American Art, Nueva York
- Los Angeles County Museum of Art
- Smithsonian American Art Museum, Washington D.C.
Falleció en 1998 en Santa Mónica, California. Dejó tras de sí un legado artístico que se negó a seguir las tendencias de la Escuela de Nueva York, optando, en su lugar, por concentrarse en su propia y específica forma meditativa de ver.
Preguntas y respuestas
¿Dónde puedo visitar el museo virtual en 3D con las obras de Lee Mullican?
Puede realizar una visita virtual: la página Galería 3D de Lee Mullican presenta las obras del artista en una galería tridimensional.
¿Existe un resumen de todos los temas que pintó Lee Mullican?
Las obras de Lee Mullican pueden explorarse por tema en la página Índice temático del artista.
¿De dónde es Lee Mullican?
Lee Mullican nació en Estados Unidos.
¿Qué tan populares son las obras de Lee Mullican?
Las estadísticas sobre las obras de Lee Mullican están disponibles en la página de Estadísticas del artista.
